lunes, 1 de enero de 2018

Feliz 2018

Queridos cómplices que os asomáis por aquí. Quiero felicitaros el nuevo año con dos declaraciones de principios que me han conmovido  y he compartido en red estos días.

La primera,  un poema de Jorge Luis Borges, reivindica a las personas que con sus sencillos gestos esenciales hacen el mundo más habitable y más justo:

 

El otro testimonio que quiero compartir con vosotros son las "Instrucciones para mis hijos" de la escritora Magdalena Sánchez Blesa.  Me encanta cómo  recita con su hija Beatriz.



Dejo el poema por escrito. Ójala interioricemos algunas consignas para afrontar con valentía los retos del nuevo año y, sobre todo, para ser la mejor versión que podamos ofrecer de nosotros.

 
 Instrucciones a mis hijos
Jamás un conato de daros la vuelta
Jamás una huida, por muchos que sean
Jamás ningún miedo, y si acaso os diera,
Jamás os lo noten, que no se den cuenta
Jamás un “me rindo”, si no tenéis fuerzas
Aunque fuese a gatas, llegad a la meta
Que nadie os acuse… ¡miradme a la cara!
Que nadie os acuse de dejar a medias un sueño imposible…
(Si es que los hubiera)
Yo no los conozco,
Y mira que llevo yo sueños a cuestas
Jamás, y os lo digo como una sentencia, ¡miradme a la cara!
Jamás en la vida paséis por el lado de cualquier persona sin una sonrisa
No hay nadie en el mundo que no la merezca
Hacedle la vida más fácil, ¡miradme!
A cada ser vivo que habite la tierra
Jamás se os olvide que en el mundo hay guerra
Por pasar de largo sin gloria ni pena delante de un hombre
Y no preguntarnos qué sueño le inquieta
Qué historia le empuja,
Qué pena lo envuelve,
Qué miedo le para,
Qué madre lo tuvo,
Qué abrazo le falta,
Qué rabia le ronda,
Qué envidia lo apresa…
Jamás, y los digo faltándome fuerzas,
Si el mundo se para,
Os quedéis sentados viendo la manera de que otro lo empuje
Remangaos el alma,
Sed palanca y rueda,
Tirad de la vida vuestra y de quien sea,
Que os falte camino,
Perded la pelea contra los enanos
No sed los primeros,
Que os ganen los hombres que no tienen piernas
No sabedlo todo,
Dejad que contesten los que menos sepan
Las manos bien grandes,
Las puertas abiertas,
Anchos los abrazos, fuera las fronteras
Hablad un idioma claro, que se entienda
Si estrecháis la mano, hacedlo con fuerza
Mirando a los ojos,
Dejando una huella
Prestad vuestra vida,
Regaladla entera
Que a nadie le falte ni una gota de ella
¡Cantad!
Que cantando la vida es más bella
Y jamás, os hablo desde donde nazca
El último soplo de vida que tenga,
Jamás una huida,
Por muchos que sean…
 
Magdalena S. Blesa
 
 

1 comentario:

  1. Empieza un nuevo año, un año cargado de retos.
    Un año en que todo el fuerzo que pongamos en abordar los tantos retos que se nos plantean por mucho que nos cueste, por mucho trabajo que conlleve nunca será suficiente. Estamos en un momento que aunque nos cueste admitir nos puede abrir las puertas hacia el lugar soñado o tal vez mostrarnos que no hay un único camino que nos lleve a ello. Que no es blanco ni es negro, que en la vida todo pasa, todo cambia y nosotros lo hacemos con ella.
    Es tiempo de cambios, por lo que nos tenemos que implicar más en todas las pequeñas tareas que llevamos a cabo día tras día. Tal vez hoy sean insignificantes, pero cuando poco a poco estas pequeñas rutinas que considerábamos una mera repetición de hechos, en los que no teníamos ni que pensar, salían solos, cuando estos desaparezca nos daremos cuenta de la importancia que conllevaban. De que la vida está hecha de pequeños detalles y que por no valorarlos hemos terminado perdido.
    Con el tiempo me he dado cuenta de que todo cambio es bueno, aunque también es duro. Llevamos toda la vida inmersos en una rutina constante, de la que finalmente nos acabamos cansando, pero cuando de un cambio hablamos nos da miedo, pavor, preferimos permanecer en el lugar donde estamos seguros, en nuestra zona de confort.
    ¿Pero qué es la zona de confort? Podemos definirla con una infinidad de sustantivos o adjetivos. Sin embargo todos coincidiremos en que es todo lugar en el que nos sintamos apoyados, respaldados, ya sea dar un paseo por el campo o ese punto apartado del resto en que te sientas libre, te sientas tú mismo. Incluso puede ser una persona, esa en quien más confías, tu apoyo incondicional.
    Comienza un nuevo año, un año lleno de cambios, en el que voy a luchar por conseguir todos los objetivos que me inquieten y en el que si no lo logro a la primera, buscare nuevas maneras de conseguirlo, no me daré por vencida. Voy a valorar mucho más todo aquello que me rodea y hace mi vida un poco más fácil, voy a llegar a ser mi mejor versión, con todo lo que esto supone.

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