domingo, 2 de abril de 2017

Neil Gaiman: Tenemos la obligación de imaginar


En el Día Internacional del Libro Infantil recordamos las palabras reivindicativas de Neil Gaiman:
 
"Los escritores – especialmente los escritores para niños, pero todos los escritores- tenemos una obligación hacia nuestros lectores; es la obligación de escribir cosas verdaderas, lo cual es especialmente importante cuando creamos historias de personas que no existen en lugares que nunca fueron. Debemos comprender que la verdad no es lo que ocurre sino lo que nos dice acerca de quiénes somos. La ficción es la mentira que cuenta la verdad, al fin y al cabo. Una de las mejores curas para el lector reacio, a fin de cuentas, es un cuento que no pueda dejar de leer. Y aunque debemos contar a nuestros lectores cosas verdaderas y darles armas y armadura y transmitirles la sabiduría que hayamos ido recopilando en nuestra corta estancia sobre este mundo verde, tenemos la obligación de no predicar, de no sermonear, de no introducir a la fuerza por el gaznate de nuestros lectores moralejas y mensajes predigeridos, como los pájaros adultos alimentan a sus bebés con gusanos premasticados; y tenemos la obligación de nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia, escribir nada para niños que no quisiéramos leer nosotros mismos.
 
Tenemos la obligación de comprender y de reconocer que como escritores para niños estamos haciendo una labor importante, porque si la fastidiamos y escribimos libros aburridos que hacen que los niños salgan espantados de la experiencia lectora, habremos mermado nuestro propio futuro y reducido el suyo.
 
Todos nosotros – adultos y niños, escritores y lectores- tenemos la obligación de soñar despiertos. Tenemos la obligación de imaginar. Es fácil hacer como si nadie pudiera cambiar nada, como si estuviéramos en un mundo en el que la sociedad es tan enorme que el individuo es menos que nada: un átomo en una pared; un grano de arroz en un arrozal. Pero lo cierto es que los individuos cambian su mundo una y otra vez, los individuos hacen el futuro y lo hacen imaginando que las cosas pueden ser distintas.
Echad un vistazo a vuestro alrededor. Parad por un momento y mirar la habitación en la que os encontráis. Voy a señalar algo tan evidente que suele olvidarse. Es esto: todo lo que veis, incluidas las paredes, fue, en algún momento, imaginado. Alguien decidió que era más fácil sentarse en una silla que en el suelo e imagino la silla. Alguien tuvo que imaginar la manera de que yo pueda hablar con vosotros ahora mismo en Londres sin que nos llueva encima a todos. Esta habitación, y las cosas en ella, y todas las demás cosas en este edificio, esta ciudad, existen porque, una y otra vez, algunas personas imaginaron cosas.
Tenemos la obligación de hacer que las cosas sean bellas. De no dejar el mundo más feo de lo que nos lo encontramos, de no vaciar los océanos, de no dejar nuestros problemas para la siguiente generación. Tenemos la obligación de recoger nuestra basura y nuestro desorden, y de no dejar a nuestros hijos un mundo echado a perder, timado y mutilado.
Tenemos la obligación de decir a nuestros políticos lo que queremos, de votar en contra de políticos de cualquier partido que no entiendan el valor de la lectura en la formación de ciudadanos que valen la pena, que no quieran actuar para preservar y proteger el conocimiento y fomentar la competencia lectora. No es cuestión de política de partido. Es cuestión de humanidad común.
A Albert Einstein se le preguntó una vez cómo podíamos hacer más inteligentes a nuestros hijos. Su respuesta fue al mismo tiempo sencilla y sabia. “Si queréis que vuestros hijos sean inteligentes”, dijo, “leédles cuentos de hadas. Si queréis que sean más inteligentes, leédles más cuentos de hadas." Comprendía el valor de la lectura, de la imaginación.
 Espero que podamos dar a nuestros niños y niñas un mundo en el que lean, en el que se les lea, en el que imaginen y en el que comprendan". 
 

3 comentarios:

  1. Los escritores son esas personas que te hacen sentir solamente con leer. Y por ello creo que es una de las profesiones más difíciles de todas las que hay, ¿por qué? Porque ellos, con tan solo escribir, te hacen sentir lo mismo que sienten sus personajes, te hacen ver lo que están viendo, te hacen imaginar y te hacen -incluso- ser los personajes.
    Como bien dijo Neil Gaiman, nada de esto estaría si alguien antes no lo hubiera imaginado. Y, como él, yo creo que todo aquello que puedas imaginar, lo puedes hacer. Sea lo complicado que sea, si te esfuerzas y vas a por ello, todo sale.
    Por otro lado, también creo que la lectura da inteligencia. Cuantos más libros lees, más inteligente eres. La cantidad de aprendizaje que te proporciona un libro es inimaginable. Nadie es el mismo después de leer un libro que marca. Y esto es lo que más me gusta de leer, que después de leer ciertos libros, todo en ti cambia: tu forma de ser, tu forma de actuar e incluso tu forma de pensar.
    Siempre me gusta leer a Albert Espinosa porque, como digo, sus libros te cambian. Todos sus libros tienen un trasfondo increíble que te hace replantearte las cosas, te hace pensar que lo que piensas que ahora es importante en realidad no tiene tanta importancia. Te hace ver que en todo lo malo hay algo bueno y siempre te pone en tu sitio. Es como una ola de realidad.
    Así que, deberíamos enseñar que leer no es aburrido, que te puedes sumergir en un libro y no querer que se acabe nunca. Tendríamos que enseñar a los niños que leer es una de las mejores cosas que existen y ellos deberían querer creerlo. Por ello, pienso que en el colegio o instituto se debería dejar a los alumnos que trajesen un libro y se leyesen ese como trabajo de clase, y no uno impuesto porque hay veces que esos libros son aburridos y no favorece el interés por la lectura.

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  2. Hoy en día la profesión de escritor no está lo suficientemente valorada y es algo que debería cambiar. Se trata de una profesión muy complicada, ya que no cualquiera puede escribir un libro, y muy delicada, ya que la "palabra" puede coaccionar mucho a las personas.
    La educación y la lectura deben ir coaligadas para que un país pueda ser crítico y desarrollarse. Esta idea disgusta a muchos líderes corruptos, ya que ésto produce la pérdida de poder de los mismos. Por lo tanto, las personas deberíamos comenzar a leer más para cuestionarnos si de verdad van bien las cosas en el país.
    Cuando eres escritor de libros para niños, tienes que tener mucho tacto con tus textos. Esta primera etapa de lectura es la que inicia a una persona en el mundo de la lectura y una mala primera experiencia puede marcarle para toda una vida con el desprecio de la lectura.
    Por tanto, la literatura infantil debe emplear la ficción, para sorprender, con un fondo realista, para enseñar.
    La imaginación sería entonces la herramienta idónea para comprender la realidad. Ésto nos remota a la idea si deberíamos dejar de imaginar, ¿deberíamos o no? Yo personalmente creo que no. La ficción está presente en muchos fragmentos, incluso en libros de adultos, y puede ser una herramienta muy útil en muchas situaciones de la vida de una persona.
    Finalmente y volviendo a la idea de la educación, desde el colegio deberían hacer más hincapié en la lectura. Una idea sería dedicar todo un curso, por ejemplo 2º ESO o 1º Bachillerato, a la lectura e la asignatura de Lengua y Literatura. De esta manera podríamos mejorar muchas destrezas como la comprensión lectora, la sintaxis e incluso nuestras ideas.

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  3. Leer nos da alas para viajar a la fantasía, la imaginación se libera y nos hace volar a lugares, situaciones y entornos en los que el escritor nos encamina a descubrir historias o culturas desconocidas, que nos proporcionan emociones únicas.
    Es verdad, que los libros para los niños tienen que ser como juguetes, con ilustraciones, con historias de fantasías reales, con historias cortas que no aburran. Que hagan, que el niño se involucre en la lectura y que se divierta, porque así aprenden a imaginar, a soñar, a ser ricos en vocabulario y en pensamiento libre, para poder cambiar el mundo, y en definitiva su futuro.
    Yo recuerdo orgulloso, cuando en el colegio escribí un poema, en el que fui premiado, en la semana cultural del libro, en el que mi imaginación se liberó y fue muy gratificante.
    La cultura, en general, empieza por la imaginación y se entrena leyendo, leyendo por placer…


    Alejandro Camón Gracia.

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